Nuestra Historia

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Una historia de amor



“El mundo es de los valientes”

Mi madre, Carlina Esguerra Samper, educadora – pedagoga de profesión y vocación, se casó el 24 de Junio de 1964 con mi padre Carlos Rojas Llorente, viudo y con tres hijos: Maria Lucía (la mayor, con parálisis cerebral) de 10 años, Carlos Mauricio de 8 años y Sylvia de meses; luego, en 1965 nazco yo. Nos mudamos a Chía, a la finca que había sido de mis abuelos maternos, llamada “La Estancia” y por sugerencia de mi papá, cambia el nombre por el de “Calucé”, que era una finca en el Cauca donde mi papá recordaba haber pasado los mejores años de su infancia. Vivimos en Calucé hasta finales de 1973, cuando regresamos a Bogotá.


Como educadora durante varios años en los colegios Gimnasio Femenino y Gimnasio Moderno, mi mamá decide abrir en 1961 un Jardín Infantil llamado: José María Samper, más conocido como el “Kinder de Carlina Esguerra”.


Después de investigar y visitar algunos centros dedicados al cuidado de personas mayores en el exterior, ella es la primera persona en introducir el concepto “Hogar Geriátrico” en nuestra cultura, donde las instituciones que acogían personas mayores no disponían de muy buena reputación y estaban dedicadas únicamente a personas de escasos recursos. Convencida que “la vejez no distingue estratos sociales” e inspirada en su vocación de educadora y madre, emprende con ayuda de Dios, la labor de atender a personas que requieren cuidados especiales.



En 1974, convierte a CALUCÉ en institución para asegurar un futuro lleno de BienEstar a mi hermana María Lucía, previendo que todos nos envejecemos, comienza por adecuar su casa republicana de mediados del siglo XIX, en medio de jardines y árboles, situada en las afueras de Bogotá, para que siete huéspedes disfrutarán del apacible ambiente sabanero alrededor de María Lucía.


A los pocos años se debió adaptar la casa de los mayordomos y el establo de la finca, la cual seguía produciendo leche, verduras orgánicas y algunas frutas. Se mantuvo la estufa de leña hasta hace pocos años, y el horno artesanal continúa en uso. Los animales domésticos aún constituyen parte fundamental de nuestro entorno.


Desde el inicio, mi mamá se preocupó por la formación integral de quienes atendían a sus huéspedes, logrando que el SENA dictara un curso para cuidadoras de ancianos dentro de CALUCÉ. Hoy en día continuamos el fortalecimiento del talento humano mediante programas de actualización permanentes.


En 1992 dejo el ejercicio de mi carrera como Agrónomo y consciente de la responsabilidad de continuar con CALUCÉ como obra dedicada al servicio de los demás, establezco un taller de Carpintería dentro de la finca, con el fin de estar al lado de mi madre y de su obra. En 1995 nos consolidamos como Sociedad Limitada, al igual que la carpintería JUANPALO, que 9 años después se fusiona con CALUCÉ.


Por quebrantos de salud, en el 2004, mi mamá decide valerosamente cambiar de domicilio a nivel del mar, hasta que el 30 de Diciembre de 2009 fallece. Se fue tranquila al confirmar que desde entonces estoy al frente de este gran sueño que pasó de ser un deseo de familia a convertirse en una organización que día a día ofrece aquello que yo mismo quiero tener en mi vejez.


Hoy por hoy, mi compromiso es introducir un concepto distinto basado en toda la experiencia, trayectoria y tradición que por más de cuatro décadas ha caracterizado a CALUCÉ. Quiero proyectar esta institución, como una Empresa Social Rentable que siga asegurando el BienEstar de sus huéspedes y sus familias. De igual manera, queremos seguir escribiendo a diario historias de amor que resultan del compromiso de nuestro talento humano y los maravillosos seres humanos que son nuestros huéspedes.

"Proteger a personas que
requieren cuidados especiales"


Aunque los tiempos cambien y haya transformación del entorno físico, modernización de instalaciones y mejoras en la planta física, lo esencial para nosotros es: “Proteger a personas que requieren cuidados especiales”.


En este gran sueño que pasó de ser una necesidad familiar a convertirse en realidad, encontré a mi cómplice, amiga y compañera Angela María Pabón. Ella me ayudó a confirmar que en CALUCÉ hay presente y futuro, que la apuesta por el servicio a los demás es mucho más que un proyecto corporativo; es el eje de mi vida y que gracias a su soporte la historia de CALUCÉ tiene muchas vidas por delante.


Desafortunadamente fallece de manera repentina en Julio de 2012, mi amor y mi gratitud eterna en nombre de toda la familia CALUCÉ, pues su espíritu generoso inspira día a día mi labor.

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JUAN ROJAS ESGUERRA
Director

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